sábado, 22 de abril de 2017

Crítica: El otro lado de la esperanza - Toivon tuolla puolen

Título: El otro lado de la esperanza - Toivon tuolla puolen
Año: 2017
Género: Drama
Duración: 100 min. 
Director: Aki Kaurismäki
Guión: Aki Kaurismäki
Sonido Tero Malmberg
Interpretes: Sherwan Haji, Sakari Kousmanen, Simon Al-Bazoon, Ilkka Koivula, Tommi Korpela, Janne Hyytiäinen, Nuppu Koivu, Hannu Kivioja, Puntti Valtonen, Varpu, Kati Outinen
Nota: 8,5
Sinopsis: Khaled llega a Finlandia huyendo de la guerra de Siria. Wikström cansado de su trabajo y de su matrimonio necesita dar un giro radical a su vida. El camino de dos personas tan diferentes acabará encontrándose en las puertas de un bar.



Crítica:
'El otro lado de la esperanza' ('Toivon tuolla puolen') es el 'Soul Kitchen' de Aki Kaurismäki, su 'Rock and Cigarretes Kitchen'. De esta manera y a pesar de las claras diferencias existentes entre la película de Fatih Akin y la del finlandés, se puede definir a la cinta que le valió el oso de oro al mejor director en el último festival de cine de Berlín.
Khaled llega a Finlandia huyendo de la guerra que está asolando su país. Un día, tras acabar su jornada laboral este se da cuenta de que algo ha pasado: Su casa ha desaparecido. Toda su familia a excepción de su hermana ha muerto en un bombardeo. No le importa si ha sido el gobierno, los rebeldes, los rusos, Al-qaeda o el Isis, Khaled ha perdido todo, su mundo ha sido devastado y su familia violentamente asesinada. La huida a un lugar mejor es su única esperanza. Eso y su hermana son las dos únicas cosas que le quedan.
Wikström está cansado de su vida. Su matrimonio ha fracasado y su negocio como vendedor de camisas no le satisface. (Resulta imposible no pensar en Jonathan y Sam, los dos vendedores mas tristes de artículos de broma que Roy Andersson mostró en su notable 'Una paloma se posó en una rama para reflexionar sobre la existencia' -'En duva satt pa en gren och funderade pa tillvaron'- al ver a Wikström. La cinta de sueco resulta mas árida y excesiva que la del finlandés, el surrealismo de la película de Andersson puede jugar por momentos en su contra, pero ambas cintas llegadas del norte de Europa poseen ciertos elementos en común como puede ser el sutil sentido del humor, la manera que tienen los actores de interpretar a sus personajes o el ritmo con el que los directores plasman sus historias en la pantalla grande. Pero mientras la película de Andersson no deja de ser una serie de relatos que intentan reflejar a la sociedad con mayor o menor acierto, la de Kaurismäki es en su conjunto una historia por lo que resulta mas compacta y coherente. Con todo, el título 'Una paloma se posó en una rama para reflexionar sobre la existencia' bien podría aplicarse a la película de Kaurismäki, ya que en el fondo lo que hace el director finlandés es analizar y reflexionar con la precisión propia de un cirujano la existencia y la forma en la que las personas reaccionan en ciertas y extremas circunstancias.) Tras ganar en una timba de póquer gran cantidad de dinero, este verá el momento de cumplir uno de sus sueños: Abrir un restaurante. (Reflexión: La cinta de Roy Andersson se alzó con el galardón a la mejor comedia en los premios del cine europeo. A pesar del humor que destilan muchas de las escenas y situaciones que el director sueco plasma en su película, esta posee una gran carga dramática y crítica. Era necesario premiar una obra como la de Andersson pero que esta ganara el premio a la mejor comedia resulta un chiste muy macabro)
Khaled y Wikström son dos personas que en sus respectivas huidas acabarán encontrándose. Uno huye de la guerra, de un país que ha sido arrasado por las bombas y que llega a Finlandia por error (Khaled deja claro que su intención no era llegar a dicho país pero la situación y las circunstancias lo llevaron a él). El otro de una vida que no le satisface y de un matrimonio que ha fracasado. Khaled y Wikström se aferran a la esperanza de que sus sueños se hagan realidad. En el caso del primero encontrar a su hermana y vivir tranquilo alejado de la guerra, en el del segundo triunfar con su restaurante. En medio de un mundo que se desmorona, de una sociedad donde los movimientos de extrema derecha están resurgiendo con fuerza, personas aparentemente antagónicas se encontrarán y se ayudaran. Todos somos iguales. Todos somos humanos. La cinta de Kaurismäki, a pesar de su gran componente dramático, es un canto a la solidaridad, a valores que hoy en día parece que están en peligro de extinción.
En el año 2009, el director turco-alemán Fatih Akin se alejó de la gran carga dramática de sus dos últimas películas de ficción ('Al otro lado' -'Auf der anderen seite' y 'Contra la pared' -'Gegen die Wand'-) para rodar una excelente comedia protagonizada por un Adam Bousdokus, guionista también de la cinta, que daba vida a Zinos Kazantsakis el dueño de un pequeño restaurante llamado 'Soul Kitchen' que intentaba sacar adelante. La película de Akin además de tener una notable banda sonora con temas de Kool & the gang, Quincy Jones,Curtis Mayfield entro otros, resultaba una obra cargada de optimismo haciendo de esta una de esas cintas que tendría que ser recetada contra el desanimo y la depresión por prescripción facultativa. Hay ciertos detalles que resultan comunes tanto a la cinta de Akin como a la de Kaurismäki: El empeño por sacar adelante un pequeño restaurante, el intento por reconvertir el lugar en algo nuevo e innovador (Si Shayn Weiss, el peculiar cocinero interpretado por Birol Ünel intenta convertir el 'Soul Kitchen' en un restaurante de diseño llegando a llamar a sus clientes 'racistas culinarios' tras ver fracasar su idea, Wikström intenta hacer de 'La jarra dorada' no solo un sitio para beber cerveza, servir albóndigas o comer pescado enlatado -Claro, tienen cocina de inducción- sino un lugar especializado en sushi donde el ingrediente principal es el wasabi capaz de acabar con el sabor salado de los arenques), la presencia de una mas que odiosa inspectora de sanidad, toda una serie de variopintos personajes que tienen como punto de encuentro ese bar o que directamente trabajan en él (Aunque en la cinta de Kaurismäki no hay una figura tan excesiva como la de Weiss, los tres empleados de 'La jarra dorada' son como poco peculiares) Pero sobre todo, si algo tienen en común 'Soul Kitchen' y 'El otro lado de la esperanza' es la importancia de la inmigración, de la multiculturalidad.
A ningún espectador que haya visto y disfrutado de la película de Akin se le tiene que pasar por alto un pequeño detalle: Todos aquellos personajes que son buenos son de origen extranjero, bien sean griegos, italianos, turcos, etc, etc..., incluso el hermano del protagonista al que da vida Moritz Bleibtreu, presidiario, jugador y timador, posee un gran corazón y será capaz de hacer cualquier cosa con tal de ayudar a su hermano y conquistar a Lucia (Anna Bederke), Son los personajes alemanes (Udo Kier, Wotan Wilke Möhring, etc, etc...) aquellos a los que Akin reserva los peores papeles de la película, convirtiéndolos en los verdaderos malvados de la historia. No hay pues en 'Soul Kitchen' la figura de un inmigrante que llega a Alemania buscando refugio pero si toda una serie de personajes que hacen de este país su hogar donde intentan prosperar y luchar por sus sueños. Kaurismäki se aleja de esta forma de tratar a los extranjeros y los nativos, para el director finlandés la bondad es inherente de la nacionalidad y ninguno de sus personajes necesita evolucionar para acabar conociendo que es la bondad, lo que si ocurre por ejemplo con la inspectora de sanidad en 'Soul Kitchen'.
Kaurismäki mezcla con notable maestría el humor y el drama y 'El otro lado de la esperanza' ('Toivon tuolla puolen') es sobre todo una cinta tremendamente crítica con la situación de los refugiados en Europa, tanto que incluso el director finlandés pone en su punto de mira a estos centrándose en la necesidad de mantener el nombre, las raíces, de no dar la espalda a quienes son por muy mal que esté la situación en su país. 'Los finlandeses fueron una vez refugiados, no se olvidarán de eso'. Mientras Alepo está siendo devastada por los constantes bombardeos, las instituciones finlandesas no creen que la situación en dicha ciudad  sea tan peligrosa como para ayudar a las personas que huyen de la guerra. Kaurismäki no solo muestra el odio y el rechazo a los inmigrantes mediante el uso de bandas de extrema derecha si no también por la manera en la que se rechaza aquello que esta ocurriendo en Siria. Por suerte, la esperanza y la solidaridad todavía se puede encontrar en muchas personas y ese es el mensaje más importante que la última cinta de Kaurismäki nos transmite y que con tanto acierto publicita a esta película.
'El otro lado de la esperanza' ('Toivon tuolla puolen') contiene todos los elementos propios del cine de Kaurismäki: Desde esa peculiar estética que tanto nos seduce como el por muchos momentos sutil sentido del humor mezclado con el drama pasando por las interpretaciones de los protagonistas, sus miradas y la manera en la que estos se mueven o dicen gran parte de los diálogos (Sirva de ejemplo la manera en la que Kati Outinen, habitual del cine del director finlandés cuenta que su sueño es irse a Mejico a bailar y disfrutar ya que su país es tranquilo, demasiado tranquilo) llegando a  esos perdedores que abundan en su película con los que el espectador acaba empatizando y que tanto ha influido a otros directores y películas algunas de ellas realmente alejadas de lo que en un principio podríamos llegar a pensar como es el caso de 'Un hada llamada Liza' ('Liza, a rókatündér') de Károly Ujj Mészáros, extraña pero fascinante película que mezcla el espíritu de 'Amelie' ('Le fabuleux destin d'Amélie Poulain') de Jean-Pierre Jeunet con elementos propios del cine de Kaurismäki. La cinta de Mészáros ha arrasado por todos aquellos festivales en donde se ha proyectado en especial en la edición del Nocturna Festival del año 2015.
Tabaco y alcohol ('Aquí la gente bebe cuanto está triste, pero mas cuando está contenta). Rock, Tradición y modernidad (Maquinas de escribir versus ordenadores portátiles). Finlandia ('Amo a este país, pero ayúdame a escapar de aquí'). Odio y esperanza. La necesidad de huir pero sin olvidar quienes somos, cuales son nuestras raíces. Nuestro nombre y nuestras acciones nos definen. En épocas sombrías donde lo mas lo mas importante parece que somos nosotros mismos, la gente la gente es capaz de sacar lo mejor de si mismos. La inmigración y la forma de sentirse parte de la sociedad e intentar conseguir ser aceptados (Impagable el consejo que Mazdak le da a Khaled -Lo siento, no pude dejar de pensar en Martin Compston en algunas de las escenas donde aparece el actor- acerca de como comportarse: No sonrías pero tampoco parezcas demasiado triste). Todo esto y mas se puede encontrar en una de las mejores cintas que podemos ver en actualmente en los cines. Karusmäki vuelve al cine de ficción por la puerta grande seis años después de 'El Havre' ('Le Havre'). De visión obligada.



Lo mejor: La manera en la que Kaurismäki nos va atrapando poco a poco.
Lo peor: A cierto tipo de público le puede costar entrar en la película.