domingo, 26 de febrero de 2017

Crítica: Sarmasik - Ivy

Título: Sarmasik - Ivy
Año: 2015
Género: Drama
Duración: 104  min. 
Director: Tolga KaraÇelik
Guión: Tolga KaraÇelik
Música: Ahmet Kenan Bilgic
Interpretes: Nadir Saribacak, Hakan Karsak, Kadir Cermik, Özgûr Emre Yildirim, Osman Alkas, Seyithan Özdemir, Omer Acar,
Nota: 6,5
Sinopsis: Cuando la compañía propietaria de un carguero se declarare en bancarrota, seis marineros se verán obligados a quedarse en él hasta que la situación se aclare. Sin pasaportes, sin posibilidad de ir a puerto y con unos suministros que irán menguando, el paso del tiempo sumado a la inactividad y la incertidumbre hará que entre los hombres vayan surgiendo las diferencias.



Crítica:
El año pasado Mauro Herce presentó la sobresaliente ‘Dead Slow Ahead’, un documental que viajaba al interior de la bestia, al interior de un carguero que ‘devoraba’ a sus tripulantes. Según palabras del propio director: “Hemos imaginado que rodábamos el último navío de la humanidad; uno donde su tripulación no se ha dado cuenta del fin del mundo y sigue ejecutando acciones mecánicas, subordinadas a las necesidades de ese monstruo de acero flotante que alimentan hasta la inconsciencia. Nos adentramos en el retrato de esta pesadilla tan contemporánea sin ningún ánimo de denuncia o panfleto sociológico”. 
Ese mismo año la naviera surcoreana Hanjin Shipping quebró dejando a sus ochenta y cinco barcos a la deriva ante la imposibilidad de atracar en muchos puertos debido entre otros motivos al miedo de que estos no pagaran las tasas portuarias. Según se llega a comentar en este caso alguno de los puertos cercanos donde estaban los barcos abandonados se negaron a suministras comida y agua a los trabajadores. En marzo del 2015, el Ocean Sparkle atracó en el puerto de Algeciras. Durante cuatro meses los marineros se vieron atrapados, sin cobrar, con escasez de comida y agua y con la imposibilidad de volver a sus casas. Son múltiples aunque desconocidos para muchos de nosotros, los casos de cargueros abandonados donde los trabajadores se encuentran ante situaciones desesperadas que los acaban llevando al límite. 
La película de KaraÇelik y la de Herce muestran a ese carguero como un monstruo de acero. “El naviero nos comió, nos digirió y nos cagó” dice uno de los protagonistas de ‘Sarmasik’. Ese fin del mundo del que habla Herce, esas acciones mecánicas subordinadas a la bestia son claramente extrapolables a la cinta de KaraÇelik. Las entrañas del monstruo que fueron mostradas con notable maestría por Herce (De la misma manera que J.P Sniadecki plasmaba el interior de los trenes, de esos engendros que rompen con la tradición y el paisaje chino en la también soberbia ‘El ministerio de hierro’ –‘The iron ministry’-) son usadas también por KaraÇelik para acercar al espectador al proceso de desesperación que van sufriendo poco a poco los protagonistas de su película. No solo alguno de los planos de ambas cintas resultan similares si no también y muy especialmente el uso que hacen ambos directores de la música y el sonido, lo que hace inevitable no pensar en una película al ver la otra.

‘Dead slow ahead’ es presentada por su director como un documental que toma elementos propios de la ciencia ficción algo que da a la película una entidad que la aleja de ser considerada como un documental al uso. El espectador que vea que en ciertas páginas web especializadas que se describe a ‘Sarmasik’ como una película que combina elementos propios del drama, del thriller o de la ciencia ficción debe acercarse a la cinta de KaraÇelik teniendo claro que esta es una película pausada, que se toma su tiempo no solo para presentar a sus personajes si no también para mostrar el tedio y el sopor que estos sufren ante la situación en la que se encuentran. ‘Sarmasik’ es una película netamente dramática que se acerca a una realidad desconocida para muchos y que solo la quiebra de grandes navieras como la Hanjin Shipping lleva a las páginas de los periódicos.
Tras la quiebra de la naviera propietaria del carguero, seis de sus tripulantes tendrán que quedarse abordo para que mientras se soluciona el contencioso con el dueño del barco este se siga manteniendo en condiciones. La incipiente escasez de comida, agua, el aislamiento al que se ven sometidos, la incertidumbre ante el futuro y el miedo a no cobrar lo que les deben les llevará a estos a una situación límite. A pesar de estar ante una película que parece tener un trasfondo crítico que nos permite llegar a pensar en directores como Ken Loach, KaraÇelik se aleja de esta premisa (Algo que sorprende porque el director parece querer jugar con esta intención no solo por el hecho de presentar a unos protagonistas que llevan varios meses sin cobrar –Idea reforzada gracias a varios diálogos mantenidos por varios de ellos y que se observa especialmente en la conversación que mantiene el personaje interpretado por Kadir Cermik con su familia en otro de esos momentos que nos remite directamente a la cinta de Herce-, si no también por Nadir –Hakan Karsak- cuya familia va a ser expulsada de su casa motivo por el cual pide libertad para poder ir a reunirse con ellos) para centrarse en como la situación límite afecta a las personas. KaraÇelik profundiza en los seis protagonistas de manera desigual, mientras en algunos casos este crea un pasado para alguno de ellos que justifica su presencia en el barco, mientras que en otros da pinceladas acerca de la familia de estos, en otros el espectador se queda con ganas de saber un poco mas acerca de los protagonistas, de saber como sus situaciones personales les lleva a posicionarse de la manera en la que lo hacen.
La manera elegida por el director y guionista para presentarnos a los seis protagonistas puede llevar al espectador a pensar que se va a encontrar ante otro tipo de película, ante una cinta que va a potenciar el componente fantástico debido a la manera en la que estos se quedan mirando a esa extraña presencia que parece que los está observando, idea que se refuerza con un extraño plano que es posible que a muchos espectadores o bien les pase desapercibido o bien les deje una rara sensación en el cuerpo. De igual manera que el componente social de la historia queda relegado a un segundo plano, el director hace lo mismo con ese aparente componente fantástico de la historia para centrarse en el lento paso del tiempo y como este afecta a las personas. KaraÇelik no entra en detalle a mostrar los días que los marineros llevan encerrados hasta bien entrada la película, momento hasta el que el director utiliza otros elementos como la evolución de la herida en el ojo de uno de los protagonistas para que el espectador sea consciente del tiempo.
En el siguiente párrafo se va a hablar explícitamente del final de la película. Si no deseas leerlo te recomendamos que saltes al siguiente. El título de la cinta de KaraÇelik, ‘Sarmasik’ hace referencia a la hedera conocida comúnmente como hiedra, planta trepadora que es mostrada en el plano que cierra la presentación de los protagonistas y que pone sobre aviso a muchos de los espectadores. En 1995, Emir Kusturica dirigió la excelente ‘Underground’, película que narraba el conflicto de la antigua Yugoslavia desde el fin de la segunda guerra mundial hasta el estallido de la guerra fraticida a principios de los noventa. El surrealismo con el que Kusturica dota a muchas de sus películas nos dejó en ‘Underground’ un soberbio epilogo donde los protagonistas se vuelven a reunir alrededor de una mesa donde están celebrando una fiesta mientras la tierra donde se encuentran se separa del resto y uno de los protagonistas recita uno de los monólogos mas emocionantes vistos en mucho tiempo. Es claro que en la cinta de Kusturica ese reencuentro, esta reunión, esta fiesta donde se perdona pero no se olvida sucede cuando sus protagonistas han fallecido. Debido a la manera en la que KaraÇelik muestra la evolución de la historia resulta imposible no pensar en el final de ‘Underground’ al ver ‘Sarmasik’. La extraña desaparición de Kart (Seyithan Özdemir), la forma en la que Nadir (Hakan Karsak) se corta las venas o el brutal ataque a Ismail (Kadir Cermik) sumado al plano de la hedera en lo que aparentemente parece ser un cementerio lleva a pensar que al final el carguero, el monstruo ha devorado el alma de sus tripulantes convirtiéndolos en parte de él, en parte del fantasma varado sin presente ni futuro. La hedera asociada a la inmortalidad, a la vida, la muerte y el renacimiento sustituye a la sangre de los protagonistas dejándonos los planos más hermosos de toda la película y a la vez los más desconcertantes.
'Sarmasik' dedicada a Herman Meville ('Moby Dick'), a Joseph Conrad ('El corazón de las tinieblas' -'Heart of Darkness') y a Samuel Taylor Coleridge ('La canción del viejo marinero', 'La balada del viejo marinero') es una cinta difícil, una de esas películas de las que si te atrapan te enganchan hasta el final pero cuyo desarrollo puede hacer que mas de un espectador desconecte de la propuesta de KaraÇelik. El director turco parece querer sustituir a las ranas que Can Evrenol usaba en su decepcionante 'Baskin' por los caracoles que van tomando presencia poco a poco en 'Sarmasik' y que sirven igual que ocurre con la hiedra para desubicar al espectador (Me fue imposible no pensar en la cinta de Evrenol al ver la de KaraÇelik no solo por el uso de los animales si no también por que la manera en la que este presenta en un bar a Beybaba, el capitán del barco, que me remitió directamente a 'Baskin' a pesar de que ambas cintas están alejadas tanto en intenciones como en resultados). No me atrevo a recomendar una película como 'Sarmasik' por ser una cinta árida que no pone las cosas fáciles al espectador aunque espero que algún día se pueda disfrutar de una sesión doble con la cinta de KaraÇelik y la de Mauro Herce, dos propuestas arriesgadas pero como mínimo estimulantes e interesantes.

Trailer



Soundtrack 'Sarmasik -Ivy'


Lo mejor: La innegable belleza de la hiedra.
Lo peor: Su ritmo lento y que en muchos sitios se venda esta película como una cinta con elementos propios del thriller y la ciencia ficción hará que muchos espectadores se sientan defraudados.