sábado, 21 de enero de 2017

Análisis: 'Silencio' - 'Silence'

Título: Silencio - Silence
Año: 2016
Género: Drama - Religión - Histórico - Adaptación
Duración: 161 min.
Director: Martin Scorsese
Guión: Jay Cocks y Martin Scorsese según la novela del mismo nombre de Shûkasu Endô
Música: Kathryn Kluge y Kim Allen Kluge
Interpretes: Andrew Gardfield, Adam Driver, Yôsuke Kubozuka, Tadanobu Asano, Shin'ya Tsukamoto, Issei Ogata, Liam Neeson, Cirian Hinds, Yoshi Oida, Ryô Kase, Nana Komatsu
Nota: 7,5
Sinopsis: Tras las noticias que parecen confirmar que el Padre Ferreria ha apostatado, los Padres Rodrigues y Garupe, en contra de la opinión de sus superiores, se trasladaran a Japón con dos claras ideas: Descubrir si realmente Ferreira ha apostatado y ayudar a los fieles cristianos que son perseguidos en el país asiático debido al culto que profesan.





Crítica:
En la sobresaliente 'Mil Otoños' ('The thousand autumns of Jacob de Zoet'), el novelista David Mitchell narra la vida de Jacob de Zoet en el único enclave comercial con presencia extranjera que permitía Japón durante el periodo que refleja la novela. En ella, el autor inglés no solo se centra en el personaje al que hace referencia el título original del libro, ni en Orito, la persona de la que este cae rendidamente enamorado ni en las oscuras intrigas que se producen alrededor de ella, si no que también se acerca a la sociedad japonesa, a su cultura, sus relaciones comerciales con Europa y la persecución de todo aquello que hiciera referencia a la religión especialmente a lo relacionado con el cristianismo.
Son múltiples las alusiones acerca de la persecución y hostigamiento que sufrieron tanto los extranjeros que llegaban a Japón y profesaban dicha religión como a los propios japoneses que habían dado la espalda al budismo para convertirse al cristianismo, si bien es cierto que la novela de Shûkasu Endô se centra en este hecho mientras que en la de Mitchell esta, aunque es una idea importante, no deja de resultar un tanto secundaria: 'Un chambelán recitó un texto invariable desde la década de 1660, que nos prohíbe hacer proselitismo de la perversa fe cristiana o acercarnos a los juncos de los chinos o de los nativos de las islas Riu Kiu y nos conmina a dar parte de cualquier complot contra el Japón que llegare a nuestros oídos'. 
Tanto la novela de Shûkasu Endô como la de Mitchell suceden casi en el mismo periodo de tiempo aunque 'Mil otoños' abarca mas años que 'Silencio' por lo que es lógico que ambas hagan de alguna manera referencia a personajes y lugares comunes. Si en el prologo de la obra de Shûkasu Endô este hace mención a que el shogun Tokugawa siguió la misma política que el gobernador Hideyoshi decretando en 1614 la expulsión de todos los cristianos del país, en la novela de Mitchell se hace alusión a Tokugawa de la siguiente manera: 'El tercer shogun cerró el país para impedir las rebeliones cristianas -sostiene el historiador Aodo- pero el resultado ha sido ¡un Japón embalsamado dentro de un frasco!', La crítica a las medidas impulsadas por Hideyoshi y reforzadas por Tokugawa por parte de los propios japoneses están presentes en 'Mil Otoños' tanto en la figura de Yoshida-san como en la de Aodo algo que se muestra tanto en las palabras de este como en la referencia explicita que hace el farmacólogo Haga, mientras que en la obra de Shûkasu Endô y por tanto en la cinta de Scorsese está representada en la manera en la que los japoneses conversos se mantienen fieles a sus creencias lo que revela que estos están también en contra de las leyes promovidas por Hideyoshi y continuadas por Tokugawa.
El sitio a Shimabara está también presente en ambas novelas, hecho que recalcan tanto Shûkasu Endô en 'Silencio': 'Desde 1636 el gobierno japonés, sospechando la complicidad de los portugueses en la resurrección de Shimabara, ha cortado de raíz todo intercambio comercial con ellos. Además, el mar, desde Macao hasta las inmediaciones del Japón, está infestado de fragatas protestantes, inglesas y holandesas, que cañonean nuestros mercantes' y Mitchell en 'Mil otoños': 'Un contador de historias señala el sitio de Shimabra en su cartel (...) Por eso el gran Shoung expulsó a los demonios extranjeros y por eso el rito anual del fumi-e sigue vigente en nuestros días: ¡para erradicar a esos heréticos que chupan de nuestras ubres¡'. Si bien en la novela de Mitchell las relaciones comerciales entre Japón y en este caso Holanda forman parte fundamental de la misma (El acoso de los navíos que cañonean a los mercantes del que habla Shûkasu Endô en su novela también está presente en la de Mitchell), el autor inglés vuelve casi constantemente al componente religioso y a la persecución de los cristianos. El rito anual de fumi-e o fumie (Aquellas personas sospechosas de ser católicas han de pisar una imagen sagrada -fumie- que sirve para demostrar si estas pertenecen realmente al culto prohibido o no) es mostrado tanto por Mitchell como por Shûkasu Endô en diversos pasajes de sus novelas (Hay aproximadamente 13 referencias al fumi-e en 'Mil otoños' y 39 en 'Silencio'). No pisar el fumie, no apostatar, no renegar de las creencias conllevaba que los fieles fueran salvajemente torturados, algo que se observa perfectamente tanto en la obra de Shûkasu y por tanto en la película de Scorsese como en la novela de Mitchell: 'El samurái se batió con tal audacia que cuando la última cabeza cristiana se clavó en la última pica'.
Los Padres Rodrigues y Garupe y ante la reticencia inicial del Padre Valignano debido a la persecución y torturas que sufren los cristianos en Japón, viajarán al país asiático con dos claros objetivos: Averiguar si el Padre Ferreria que los educó en su fe ha apostatado y apoyar a todos aquellos conversos que están en Japón ocultado sus creencias: 'En esa tierra los cristianos acaban de perder a sus padres, y se sienten solos, como los corderos de un rebaño. Sea como sea, alguien tiene que ir a alentarlos y hacer que ese rescoldo de fe no se extinga'. Ayudados por Kichijiro, un japonés al que la cobardía y el peso de la culpa le han llevado al alcoholismo, llegarán a Tomogi una pequeña aldea donde sus habitantes han de ocultar sus creencias ante el miedo a terribles represalias.
'Silencio' basada en la novela del mismo nombre escrita por Shûkasu Endô en 1966 y de cuyo guión se han encargado Jay Coks y Martin Scorsese es llevada a la pantalla grande con enorme fidelidad. Obviamente ciertos pasajes se han dejado fuera de la película, algunos de ellos de forma acertada como aquellos que narran en detalle el viaje en barco de los protagonistas hasta la costa japonesa, otros han sido modificados con mayor o menor acierto. Es claro que la parte final de la novela de Shûkasu Endô se ha adaptado a un lenguaje mucho más cinematográfico y efectista que lo mostrado por el autor japonés en su obra. Scorsese aun manteniéndose en líneas generales fiel a la novela de Shûkasu Endô muestra ciertos y claros detalles (Sobre los que no vamos a entrar en profundidad ahora) que se puede considerar que se alejan de la sutileza y la claridad con la que Shûkasu Endô cerraba la historia de los protagonistas de su libro. Este efectismo utilizado por el director de 'Uno de los nuestros' ('Goodfellas') de manera sorprendente y por momentos un tanto decepcionante.
'Silencio' de Shûkasu Endô posee cierta estructura epistolar. Las cartas escritas por el propio Rodrigues y por el comerciante holandés Jonassen desde Deshima (Otra vez y no será la última, volvemos a nombrar la novela de David Mitchell 'Mil Otoños' ya que en ella su protagonista vive en el único enclave permitido por los japoneses para comerciar con los europeos, en Dejima que no deja de ser el mismo sitio desde donde Jonassen escribe las cartas de la parte final de la novela solo que escrito de otra manera. Tanto Deshima como Dejima son formas aceptadas para referirse al mismo lugar. Es por eso que es fácil pensar que Jacob de Zoet podría aparecer sin ningún tipo de problema en las cartas de su compatriota) son puestas en voz de sus personajes homólogos en la película de Scorsese. De igual manera que ocurría en la novela de Shûkasu Endô existen tres partes claramente diferenciadas: La primera explicada mediante las cartas de Rodrigues, una segunda donde la narración de la misma no está en boca de ninguno de los protagonistas de la película (Una forma que podría definirse como clásica) y un final narrado en base a las cartas escritas por ese comerciante holandés.
Pero 'Silencio' tanto en lo que a la novela se refiere como en la película es mucho mas que el reflejo de la persecución que sufrieron los cristianos en Japón (Las referencias a las islas de Goto vuelven a estar presentes tanto en la obra de Endô como en la de Mitchell. En el primer caso mostrada por esos campesinos que se trasladan a Tomogi para saber si el rumor de que allí se esconde un sacerdote. Rodrigues tras ver el esfuerzo de estos por dar con su paradero viajará a Goto para ayudar a los católicos que allí se esconden, tampoco debemos dejar de lado de Kichijiro es natural de Goto, en el segundo mediante claras referencias: 'En esa misma sala, el magistrado a condenado a contrabandistas, ladrones, violadores, asesinos, rateros, y a un cristiano clandestino de las islas de Goto') es sobre todo una exploración a las dudas que le surgen al protagonista acerca de la manera en la que Dios observa las terribles persecuciones que sufren los campesinos japoneses. 'Silencio' es una aproximación a la manera en la que su protagonista (Un excelente Andrew Gardflied que se aleja de papeles como el de Spiderman para centrarse en cintas donde puede mostrar para enfrenarse a retos y dar lo mejor de si mismo. A este 'Silencio' hay que sumar su trabajo en 'Hasta el último hombre' -'Hacksaw Ridge'- de Mel Gibson) vive su fe y sus dudas. El paralelismo existente entre la relación de Rodrigues y Kichijiro y Jesucristo y Judas está claramente representado en varios momentos tanto de la novela como de la película. 'Éstas fueron mis primeras palabras a Kichijiro y mientras las decía asomó a mis labios una sonrisa amarga. Judas había vendido al Señor por treinta piezas de plata. Yo había sido tasado en diez veces más...' Endô y por tanto Scorsese hacen suyo el salmo 22 que empieza de la siguiente manera:

Dios mío, Dios mío,
¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.


para mostrar y profundizar en el desespero que siente el Padre Rodrigues ante la situación que están viviendo tanto él y el Padre Garupe así como los pobres japoneses que se han convertido al cristianismo. Estas ideas son mostradas en distintos pasajes tanto de la novela como de la película y sirven para recalcar estas ideas y la evolución de la fe del Padre Rodrigues.
La palabra silencio no solo hace referencia a lo que siente el protagonista acerca de la posición de Dios con respecto a todo lo que está ocurriendo en el país asiático si no también es toda una declaración de intenciones por parte de Scorsese (Algo que se puede apreciar por ejemplo en el uso de la música en la película). El director se toma su tiempo a la hora de narrar la historia de los Padres Rodrigues y Garupe en Japón, la cinta se va hasta las dos horas y cuarenta minutos y hay que ser sinceros y reconocer que a pesar de que esta película a la persona que escribe estas líneas le gustó muchísimo, Scorsese podía haber recortando un poco la parte final de la misma, ya que conforme esta avanza, el espectador empieza a sentir un tanto el tedio haciendo que este pueda acabar desconectando de la película (Tanto es así que en la sesión a la que asistí uno de los espectadores roncó de manera bastante sonora). Aunque tanto la novela como la película tiene tres claras partes diferenciadas según quién es el narrador tal y como se ha dicho anteriormente, la tercera, la conclusión, la narrada por el personaje holandés no ocupa casi parte del metraje siendo las dos primeras a las que Shûkasu Endô le dedica la mayor parte de las páginas de su libro y Scorsese la mayoría de minutos de su película, siendo la segunda, aquella que se centra en el personaje interpretado por Gardfield y que no está narrada directamente por ningún protagonista de la película, la que indudablemente resulta mas floja y por momentos alargada. El ritmo con el que Scorsese dota a su película hace que esta parte se pueda hacer por momentos de difícil digestión para muchos espectadores.
Como no podía ser de otra manera, ‘Silencio’ cuenta con actores de diversas nacionalidades para dar vida a los distintos personajes que aparecen en la película. Andrew Gardfiled que interpreta al Padre Rodrigues y que como ya hemos comentado antes es digno de alabar que se aleje de papeles ‘cómodos’ y que arriesgue, Adam Driver que tras su emo Kylo Ren parece, gracias a Dios, que no va a convertirse en el nuevo Hayden Christensen ya que sabe rodearse de grandes directores (Scorsese, Jarmusch) capaces de darle papeles llenos de matices, la presencia de Cirian Hinds no deja de ser un simple cameo y la de Liam Neeson puede llevar a mas de uno a pensar que el Padre Ferreira está muy cercano Qui-Gon Jinn (Espero que alguien edite algún vídeo con imágenes de la cinta de George Lucas y de la de Scorsese). Yôsuke Kubozkua interpreta de una manera bastante convincente a Kichijiro (Las constantes entradas y salidas de este personaje de la historia pueden exasperar a mas de uno y resultar un tanto cansinas pero esto es algo que sucede tanto en la novela como en la película) e Issei Ogata que da vida al inquisidor Inoue tan criticado por muchos resulta perfecto para su papel. Al hablar de Inoue hay que hacer dos comentarios acerca de la adaptación de Scorsese al cine de la novela de Endô y ambas hacen referencia al papel del cristianismo antes de la llegada de los Padres Rodrigues y Garupe a Japón. El primero de ellos hace referencia a la importancia que el escritor da al hecho de que Inoue fuera bautizado y el segundo de ellos al odio que el padre Cabral trataba a los japoneses y que hizo que muchos de ellos rechazaran la religión que este intentaba enseñarles. Estas dos ideas aunque de algún modo presentes en la película parecen ser tratadas por Scorsese de manera un tanto difusa haciendo que la crítica de los propios religiosos a los métodos que sus compañeros usaron quede diluida en la historia.
En el siguiente párrafo se habla del final de la película, del destino de los protagonistas por lo que obviamente esto conlleva SPOILERS si no deseas leerlos te recomendamos que saltes al siguiente párrafo. Es inevitable no volver a pensar en la novela de Mitchell a leer o ver el final de la obra de Shûkasu Endô o de Scorsese, ya que los Padres Rodrigues y Ferreira se dedican, entre otras cosas, a controlar aquellos objetos que por desconocimiento los japoneses son incapaces de determinar si son o no cristianos. Si en su película Scorsese muestra el intento de un holandés de introducir un símbolo cristiano en Japón, Mitchell hace lo propio con su protagonista: 'Impaciente, Ogawa inicia la operación sin esperar la respuesta. Para Jacob, el mundo se ha reducido a un túnel estrecho que lo separa de su salterio, visible entre dos volúmenes de Sara Burgerhart. Ogawa frunce el ceño'. Otra vez y tal y como ocurría al hablar de la narración del personaje holandés, no es difícil pensar que Ogawa fue adiestrado por los Padres Rodrigues y Ferreira para detectar aquellos símbolos cristianos que se intentan introducir en el país, siendo Jacob de Zoet espectador de excepción de ello.
En definitiva, 'Silencio' es una gran obra que puede que en su parte final se crea mas grande de lo que realmente es, lo que juega en su contra. Scorsese se muestra bastante fiel a la novela de Shûkasu Endô y es en su parte final donde se pueden observar mas claramente las diferencias existentes entre el libro y la película, donde por desgracia Scorsese hace del efectismo su gran arma algo que resulta impropio de una cinta que se había mantenido bastante sobria hasta ese momento. Andrew Gardfield y Adam Driver destacan por encima de sus compañeros y la estética con la que Scorsese impregna cada uno de los fotogramas de su película resulta simplemente perfecta. 'Silencio' es una cinta de rimo lento y pausado, algo de lo que hay que ser claramente consciente. Si el espectador consigue entrar en la cinta de Scorsese es seguro que disfrutara de ella, si no es así, las dos horas y cuarenta minutos que dura esta película se pueden hacer muy, pero que muy cuesta arriba.



Lo mejor: Gardfield y Driver. La primera parte de la película.
Lo peor: El efectismo de la parte final de la película. Su ritmo puede frenar a muchos espectadores.