martes, 12 de julio de 2016

Crítica: Ponyo en el acantilado

Título: Ponyo en el acantilado - Gake no ue no Ponyo
Año: 2008
Género: Animación - Fantasía 
Duración: 101 min.
Director: Hiyao Miyazaki
Guión: Hiyao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Voces Versión Original: Yuria Nada, Hiroki Doi, Akiko Yano, Tomoko Yamaguchi, Kazushige Nagashima, Yuki Amami, Romi Hiiragi, Shin'ichi Hatori, Kazuko Yoshiyuki, Tokie Hidari
Nota: 8
Sinopsis: Tras escaparse Brunilda de su padre y protector, esta será salvada de una muerte segura por Sosuke un niño de cinco años de edad. Entre ambos se establecerá una gran amistad que llevará a Brunilda, bautizada como Ponyo por el chico, a querer convertirse en una niña.




Crítica:
Poco mas se puede decir de Hiyao Miyazaki y el estudio Ghibli que no se haya dicho ya. Poco mas se puede decir de la persona que esta detrás de cintas como 'Mi vecino Totoro' (‘Tonari no Totoro’), 'Porco Rosso' (‘Kurenai no Buta’), 'Nausicaä del valle del tiempo'(‘Kaze no tani no Naushika’) o 'El viaje de Chihiro' (‘Sen to Chihiro no kamikakushi) entre otras y que es considerado por muchos como uno de los mejores directores de cine de animación del mundo. Poco mas se puede decir de quién ha conseguido que un músico de la altura de Joe Hisaishi colabore en la mayoría de sus películas (Son muchas las bandas sonoras compuestas por el músico japonés y no solo para directores y películas de su país. 'Érase una vez...' – ‘Le petit poucet’ del francés Oliver Dahan o 'Sunny et l'éléphant' del compatriota de este último Frédéric Lepage son solo dos ejemplos. Hisaishi también se ha sido fiel a Takeshi Kitano y suyas son algunas de las bandas sonoras de películas del director japonés como 'Dolls', Brother' o 'Sonatine' entre otras. La sombra del compositor es alargada y este ha influenciado a muchos músicos tanto de su país como nacidos más allá de sus fronteras. Él también francés y afincado en San Sebastián Pascal Gaige nos dejó en  la notable 'Azul Oscuro casi negro' de Daniel Sanchéz Arevalo, que desde el punto de vista de la persona que escribe estas líneas es sin duda alguna su mejor película, algunos temas como 'La vida como objetivo' que hacían imposible que el espectador no se acordara de la obra del compositor japonés). A pesar de todos libros, análisis y acercamientos a Miyazaki y su obra, desde 'La soledad del perro guía' queremos escribir unas líneas acerca de 'Ponyo en el acantilado', fascinante y hermosa cinta de animación que ha conseguido llegarnos y emocionarnos.
Tras escaparse de su padre, Brunilda se verá atrapada en un frasco de cristal. Sosuke, un niño de cinco años de edad le salvará de una muerte segura. Entre él y Ponyo que así la bautizará este, se establecerá una gran amistad y ella luchará contra viento y marea (Y nunca mejor dicho) para convertirse en una niña y así poder estar con su amigo. Al escribir esta sinopsis hemos dejado de lado un pequeño pero vital detalle para poder entender la historia de Ponyo y su anhelo por ser una niña normal: Ella es un pequeño pez con poderes que desea conocer el mundo y alejarse de la sombra de ese padre protector que cuida de ellas y de sus hermanas. A cualquier espectador lo primero que le vendrá a la cabeza será sin duda alguna la película 'La sirenita' ('The little Mermaid') de Ron Clements y John Muskers basada en el cuento clásico de Hans Christian Andersen que obviamente edulcoraba la obra de este, por el anhelo de las protagonistas (Ariel en un caso y Ponyo en el otro) por salir del mar y encontrarse con la persona que quieren. Obviamente en la cinta de Clements y Muskers hay un tono excesivamente romántico con el claro mensaje de que el amor todo lo puede mientras que la de Miyazaki es de un marcado toque infantil e inocente que se centra en la amistad de dos niños. Los parecidos entre 'Ponyo en el acantilado' y en este caso la obra original de Hans Christian Andersen (El rodillo Disney hace que muchos piensen antes en las películas de la todopoderosa productora americana antes que en las obras en las que se basan) está también presente en la idea de que ambas protagonistas pueden acabar convirtiéndose en espuma de mar, en el caso de Ponyo si esta no acaba transformándose en una niña tras una muestra de verdadero amor, lo que vuelve a hacer que el espectador se acuerde de otra cinta de la Disney, en este caso de 'Frozen: El Reino de Hielo' ('Frozen') de Chris Buck y Jennifer Lee y que también se basa en una historia de Hans Christian Andersen.
Aunque Miyazaki sigue mostrándose fiel a sus principios e ideas (Volvemos a encontrarnos con la profunda crítica a la polución y a la contaminación de la naturaleza, algo que hemos podido ver en otras de sus obras como en el caso, por ejemplo de 'El viaje de Chihiro') me fue imposible no acordarme de la novela 'Puerto Humano' ('Harbour'. Editada por primera vez en el 2008, el mismo año que se estrenó 'Ponyo en el acantilado') de John Ajvide Lindqvist (Autor de la notable ‘Déjame entrar’) por ciertos paralelismos existentes entre lo que es Ponyo en realidad y el spiritu que Simon encuentra, así como la reacción del mar ante aquello que él considera una perdida. Aunque también es cierto que la relación existente entre Simon y el spiritu y Sosuke y Ponyo tiene claros puntos que las diferencia. Mientras en el primer caso se establece una especie de simbiosis entre ambos donde el segundo aprovecha la magia y los conocimientos que esta parece estar compartiendo con él para entender que oscura amenaza acecha a Domarö, en el segundo Ponyo usa sus poderes para convertirse en niña y ayudar al que es su mejor amigo a llegar hasta su madre (La cinta de Miyazaki, como no podía ser menos, esta llena de fantasía lo que deriva en que ciertas acciones de los protagonistas, sobre todo en el caso de los adultos, carezcan de toda lógica). Resulta sorprendente la manera en la que Lindqvist muestra la forma en la que Simon observa el agua y como esta se comporta y la forma en la que el mar se mueve cuando Ponyo camina sobre él. Ambas ideas parecen tener claras similitudes: El agua es un ser vivo mas.
La perdida de un ser querido y la lucha por encontrarlo vuelve a estar presente tanto en ‘Ponyo en el acantilado’ como en ‘Puerto Humano’. El tremendo esfuerzo por parte de Anders para dar con el paradero de su hija Maja es suavizado por Miyazaki en su película, mostrando la manera en la que Ponyo ayuda a Sosuke para que este encuentre a su madre. Es cierto que tanto en la novela de Lindqvist como en la película de la que estamos hablando los protagonistas han de usar una barca para llevar adelante su búsqueda, como también es cierto que ambos encontrarán un lugar irreal (En un caso con una atmósfera bastante tétrica, en el otro lleno de fantasía y buenas intenciones que conseguirá que al espectador se le escape una sonrisa) donde el espectador encontrará ciertas claves que le ayudaran a entender todo lo que está sucediendo. A pesar de que ‘Puerto humano’ y ‘Ponyo en el acantilado’ comparten también la idea de una terrible tormenta que cae sobre el pueblo donde viven los protagonistas, Lindqvist vuelve a mostrarse oscuro y hasta cierto punto pesimista, mientras que Miyazaki lo hace con una clara intención poética. Si ‘Sunshine’ de Danny Boyle se podía considerar la versión luminosa de ‘Event Horizon’ de Paul W.S.Anderson, ‘Puerto humano’ podría ser la versión tétrica de 'Ponyo en el acantilado'.
'Ponyo en el acantilado' es una preciosa cinta familiar. Es cierto que un niño pequeño puede ir perdiendo el interés conforme avanza la película debido a una parte final en la este puede distraerse por la sensación de que esta está excesivamente alargada (El momento en el que Ponyo da comida a una embarazada es un claro ejemplo de ello) pero personalmente me resulta imposible pensar que alguien no se pueda emocionar con la relación que se establece entre los dos protagonistas y las reacciones de Ponyo. La cinta de Miyazaki posee una gran historia, una animación impresionante y una notable banda sonora. 'Ponyo en el acantilado' es una de esas películas que hay que ver y disfrutar en familia. De obligada visión.


Lo mejor: Esta es una de esas películas que te atrapan desde el principio para no soltarte hasta el final.
Lo peor: La parte final de la película puede llegar a cansar a los espectadores mas pequeños.