domingo, 12 de junio de 2016

Crítica: Victoria

Título: Victoria
Año: 2015
Género: Drama - Thriller
Duración: 138 min.
Director: Sebastian Schipper
Guión: Sebastian Schipper, Olivia Neergaard-Holm y Eike Frederik Schulz
Música: Nils Frahm
Interpretes: Laia Costa, Frederick Lau, Franz Rogowski, Burat Yigit, Max Mauff, André Hennicke, Hans-Ulrich Laux, Anna Lena Klenke, Phillip Kubitza, Martin Goeres, Eike Frederik Schulz
Nota: 8
Sinopsis: Victoria es una joven española que lleva un tiempo viviendo y trabajando en Berlín. Sin amigos y sin encontrar su sitio en la ciudad, conocerá, una noche de marcha, a un grupo de cuatro jóvenes que le ofrecerán todo ello que ella añora: Amistad, diversión y aventura.


Crítica:
Esta es la historia de una chica que cae de un edificio de 50 pisos. Para tranquilizarse mientras cae al vacío no para de decirse: 'Hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien...' Pero lo importante no es la caída, es el aterrizaje...


Hace unos días hablamos en este mismo blog de la película sueca 'Odödliga' ('Immortal', 'Eternal Summer') dirigida en el 2015 por Andreas Öhman con un estilo mas propio de un catálogo de moda que de una cinta que hablara del hastío y la sensación que tienen muchos jóvenes al no encontrar su sitio en la sociedad, sintiéndose incomprendidos y totalmente perdidos. Aunque la intención de Öhman podría considerarse buena, un guión demasiado típico, una estética inapropiada y unos protagonistas que no acabábamos de creernos en sus papeles jugaban en contra del resultado final de la película y nos dejaba una cinta demasiado irregular y del todo fallida. Ese mismo año, Sebastian Schipper rodó 'Victoria', película que guarda ciertos parecidos con la película de Öhman por presentarnos a una protagonista que también se siente desubicada, fuera de lugar, aunque los motivos de Victoria para sentirse así difieren mucho de los de Em. Mientras la primera es una joven española que parece que ha ido a Alemania a buscarse la vida (Muchos espectadores podrán ver en Victoria una pequeña muestra de aquello que está sucediendo actualmente en la sociedad española. A pesar de la tan publicitada recuperación económica, los contratos basura y temporales siguen haciendo que muchos jóvenes tengan que emigrar a otros países, en especial a Alemania con la esperanza de forjarse un futuro mejor, pero una vez allí se dan cuenta de que no todo es tan bonito como creían. La irregular 'Perdiendo el Norte' de Nacho G. Velilla pone el punto cómico a tan triste situación. Schipper profundiza en su protagonista usando un piano para mostrarnos los sentimientos del personaje y su fragilidad, su necesidad de ser escuchada y comprendida en medio de una ciudad donde nadie parece preocuparse por ella, pero el director huye de la idea de hacer de esta cinta una película que critique los motivos por los que su protagonista está en Berlín para centrarse en la amistad de cuatro personas, especialmente de dos de ellas), la segunda es una chica que vive en una familia acomodada y que a pesar del apoyo de sus padres para que esta supere sus traumas, a estos parece preocuparles mas su coche que el hecho de que su hija Em se haya escapado de casa.


A nivel técnico también hay que hacer una consideración acerca de ambas películas. Si Öhman optó para su 'Odödliga' por una estética de catálogo de H&M o Stradivarius, Schipper rueda su película en lo que parece ser un plano secuencia. Algunos espectadores podrán quedarse deslumbrados por la forma elegida por el director alemán para rodar su película, mientras que otros podrán pensar que el virtuosismo del que hace gala Schipper no era necesario para la película (Recordemos por ejemplo el caso de 'Birdman' donde Alejandro G. Iñarritu usaba también el plano secuencia para rodar toda su película con la idea de mostrar el agobio y la creciente paranoia que sufría el protagonista. Pero mientras Iñarritu conseguía cansar al espectador, Schipper consigue introducir a este en su historia de manera natural, haciendo del espectador un amigo mas del grupo y consiguiendo que este se olvide completamente de intentar averiguar donde están los cortes o como se ha editado dicho plano secuencia). En definitiva tanto Öhman como Schipper narran la historia sin vuelta atrás de unos jóvenes que no encuentran su sitio en la sociedad y donde la estética es parte fundamental de la película. Pero mientras en un caso resulta demasiado artificial, en el otro esta consigue que el espectador entre en la película, haciéndole participe de las aventuras de Victoria y sus nuevos amigos.


Centrándose en la forma elegida por Schipper para rodar su película hay otro detalle que consideramos de vital importancia y no es otro que la manera en la que Schipper utiliza los diálogos, la música y el silencio para hacer que su película, rodada en forma de un único plano secuencia, parezca estar dividida por ficticios capítulos que muestran la evolución de los personajes y la relación entre ellos a lo largo de la historia. La música que baila la protagonista en la escena inicial de la película deja paso a los diálogos que se establecen entre los protagonista para después ser sustituidos otra vez por la música que impide que el espectador oiga lo que dicen estos pero en ningún momento este tiene la sensación de necesitar las palabras para entender que hacen o que están sintiendo (El trabajo de los protagonistas, en especial de Laia Costa -Esperemos que el cine español le ofrezca trabajos dignos de la calidad de la actriz y no anuncios de cerveza disfrazados de cortometrajes- y Frederick Lau ayuda y mucho a esto) para volver a las palabras, a la música y con toda la brusquedad posible hacer que el espectador se encuentre con el mas absoluto y desolador silencio.


Otra vez una azotea. En 1996, el francés Mathieu Kassovitz dirigió 'La Haine', cinta que le catapultó a la fama y donde este narraba un día en la vida de tres jóvenes que viven en los suburbios de la capital francesa en medio de unas revueltas causadas por que la policía ha dejando en coma a un joven tras una paliza (Kassovitz se inspiró en la muerte de Makome M'Bowole que estando esposado a un radiador en una comisaría fue alcanzado por un disparo). Si la cinta de Schipper posee varios paralelismos con la de Öhman, también los tiene con la de Kassovitz ya que en ambos casos tanto 'Victoria' como 'La Haine' comparten el hecho de contar lo que sería un día en la vida de sus protagonistas así como presentar a estos como personas excluidas de la sociedad. Llama la atención que tanto Kassovitz como Schipper sitúen parte de su historia en una azotea a la que acuden sus protagonistas, recurso utilizado por el francés en un par de ocasiones y que al que Victoria desea volver. La cinta de Kassovitz se iniciaba con una frase que ha pasado a la historia del cine y que hemos usado al comienzo de esta crítica/análisis para referirnos a la cinta de Schipper. Si la sociedad que refleja Kassovitz en su película se hunde y por tanto sus personajes también, ocurre lo mismo con Victoria y el resto de los protagonistas de la cinta alemana. Y aunque aquí no hay un reloj que marca el paso del tiempo, como espectadores notamos como el segundero va avanzando poco a poco para hacer que los protagonistas se encuentren con su destino.


'Victoria' se beneficia del gran trabajo y de la gran química que desprenden sus dos protagonistas. Ella, Laia Costa, desconocida para muchos, cuyo trabajo hasta la fecha si exceptuamos la archifamosa y revienta taquillas 'Palmeras en la nieve' se había centrado en la televisión ('Polseres Vermelles', 'Cites' o 'Carlos, Rey Emperador'), él, Frederick Lau, con una larga trayectoria cinematografíca, ha participado en cintas como 'Oh Boy' de Jan Ole Gerster (Otra cinta que nos viene a la cabeza al ver 'Victoria', no solo por el hecho de que la cinta de Gerster narre un día un la vida de un joven berlines que no encuentra su lugar en el mundo, si no también y muy especialmente por que la reflexión final de esta película, esa conversación que tiene Niko con ese anciano con el que se encuentra en un bar y que da sentido a la cinta de Gerster, bien podría tenerla Victoria y a nadie le resultaría demasiado extraño), 'La Ola' de Dennis Gansel o 'The Countess' de Julie Delpy. Son los momentos que ambos actores comparten en pantalla los que nos hacen olvidar lo forzado de la premisa inicial de esta película (Por muy desesperada que esté Victoria, por mucho alcohol que esta haya bebido, a mi personalmente me cuesta creer que esta se vaya con cuatro completos desconocidos que no transmiten precisamente mucha confianza). La escena que Costa y Lau tienen delante de un piano bien vale el visionado de esta película.


'Victoria' es una notable cinta película que merece la pena y mucho ser vista y disfrutada. Schipper se muestra capaz de enganchar al espectador con la historia que tiene entre manos y consigue que este mire a sus personajes con simpatía y ternura. Lau y Costa brillan por encima de sus compañeros de reparto. Si hay que poner un pero, este se referiría a la escena en la que ese mafioso se encuentra con los protagonistas en un garaje, hay algo en ese punto de inflexión de la película que no acaba de encajar ni con el tono anterior de la misma ni con el posterior y eso a pesar de la delicadeza que muestra el personaje interpretado por Lau con Victoria. No os perdáis una cinta como esta. Muy recomendable.


Lo mejor: El gran trabajo de Lau y Costa. El pulso de Schipper para que el ritmo de su cinta no decaiga en ningún momento.
Lo peor: La escena del gangster en el garaje no acaba de funcionar como sería necesario.