sábado, 28 de mayo de 2016

Crítica: Odödliga - Immortal - Eternal Summer

Título: Odödliga - Immortal - Eternal Summer
Año: 2015
Género: Drama - Crimen
Duración: 106 min.
Director: Andreas Öhman
Guión: Andreas Öhman
Música: David Engellau y Love Martinsen
Interpretes: Madeleine Martin, Filip Berg, Torkel Petersson, Fanny Ketter, Mats Qviström, Hedda Stiernstedt, Mathilda von Essen, Sarah Askelöf
Nota: 4
Sinopsis: Cuando Isak conozca a Em su vida dará un giro radical. La obsesión de este por la chica y los graves problemas que esta arrastra llevará a ambos a vivir una violenta aventura.





Crítica:
El 'Malas Tierras' ('Badlands') de los catálogos de moda, el 'Asesinos Natos' ('Natural born killers') para los seguidores de la banda colombiana Morat (Si, esa que sigue la estela de grupos como 'Mumford & Sons'), ‘La huida’ (‘The gateway’) de la generación youtuber, el vacío existencia de la juventud y el miedo a no encontrar a nadie llevado al extremo de la máxima cursilería, desarrollado sin el menor sentido (Madeleine Martin no consigue en ningún momento hacernos creer que su Em es una de esas mujeres capaces de hacer que alguien pierda la cabeza por ella, por mucho que un tipo tan anodino y asqueado de su vida como Isak cuyo mejor amigo parece ser su padre, conozca a esta de una forma bastante llamativa). No niego que la intención de Öhman fuera buena (Mostrar a una juventud perdida, incapaz de encontrar su camino) pero la manera escogida por este para plasmar esta idea esta mas cercana a las páginas de un catálogo de H&M que a una pseudometáfora del hastío de la juventud actual. Los protagonistas, en su huida y en la espiral de violencia apta para todos los públicos en la que se acaban introduciéndose, están siempre vestidos de forma impecable a la par que juvenil y fresca, lo que sumado a ciertos planos donde prima la estética chic rompe con aquello que el director y guionista quiere contarnos ya que es muy difícil que sintamos que los protagonistas de alguna manera nos representan. Y oye, que si estos cometen algún robo y matan a alguien.. pues que tampoco pasa nada... ¿no? Que todo es por culpa de los traumas infantiles y por haber crecido en familias desestructuradas que ha derivado en la incapacidad de los protagonistas para encontrar un hueco en la sociedad.. así que nada.. corramos en tupido velo y otra cosa mariposa.. que en el fondo son buenos chicos.. y guapos.. y la ropa les queda superbien..


Es inevitable no pensar en las cintas antes citadas ('Malas Tierras' de Terrence Malick y 'Asesinos Natos' de Oliver Stone. La cinta de Malick influenció demasiado, para bien y para mal, a Quentin Tarantino. El director americano es alabado por su cultura cinematográfica pero también es duramente criticado por la manera en la que coge escenas de ciertas películas y las pasa por su peculiar filtro, algo parecido a lo que hace Alex Garland con sus guiones. La huella de 'Malas Tierras' es claramente visible tanto en 'Asesinos Natos' como en 'Amor a quemarropa' –‘True Romance’-, cinta basada también en un guión de Tarantino y dirigida por Tony Scott y que comparte también con la película de Malick el uso de la canción 'Gassenhauer' en la banda sonora de ambas cintas. La canción además acompaña a los títulos de crédito iniciales de ambas películas) y en otras como 'Thelma & Louise' de Ridley Scott (No olvidemos el momento en el que la protagonista de la cinta de Öhman juega con un pequeño coche y en la que esta parece realizar un homenaje a la famosa escena final de la película de Ridley Scott) o ‘La huida’ de Sam Peckinpah ya que todas estas películas comparten con 'Odödliga'  la idea de presentar a una pareja de protagonistas que por un motivo u otro empezaran una dramática y violenta huida. Pero las comparaciones no solo se quedan en esta idea, tanto en 'Malas Tierras' como en 'Asesinos natos' como en la cinta de Öhman, un incendio parece ser el elemento disparador que lleva a los protagonistas a un futuro incierto (Aunque en el caso de las películas de Malick y Stone este fuego envuelve a las propias familias de los protagonistas) y 'Odödliga' comparte con la película de Ridley Scott la idea de presentar al personaje femenino como el personaje fuerte de la historia y tomar una posición que en muchos momentos parece haber sido para Hollywood terreno exclusivo para hombres.



Es una lastima la forma elegida por Öhman para desarrollar su historia y por tanto a sus personajes, tanto en lo que a los protagonistas se refiere como a los secundarios que aparecen en ella. Sorprendentemente, es Felicia (Fanny Ketter) el personaje que apunta mejores maneras, el que nos deja un agridulce sabor de boca ya que sentimos que no se ha sabido aprovechar la parte de la trama que le afecta a ella y que el director acaba desarrollando de una manera excesivamente tópica. Em no deja de ser una persona egoísta y caprichosa capaz de cabrearse si quién está con ella no actúa, se comporta o dice lo que esta quiere y desea. Por mucho que el director y guionista justifique este comportamiento con un pasado traumático, el personaje interpretado por Madeleine Martin es capaz de poner de los nervios al espectador más entregado y se nos hace difícil pensar que nadie pueda soportar hacer un viaje con ella a ningún sitio. Él, Isak, carece de la mínima personalidad para plantearse de forma seria aquello que esta viviendo (Y no me refiero a esas escenas prefabricadas que quedan muy bien en pantalla pero que no son nada creíbles) y vuelve a dejar patente que muchos hombres (Si no todos) se mueven mas por las hormonas que por el sentido común. Pero los padres de ambos jóvenes no salen mejor parados. El de él, el de Isak, no deja de ser el típico estereotipo de padre enrollado que sale de marcha con sus amigos, que ha ocupado el rol de amigo antes que el de padre con lo que la relación que tiene con su hijo es mas débil de lo que cree. Los de ella, los de Em parecen mas centrados en su hija 'valida' y no en la traumatizada. No me gusta usar la palabra 'valida' pero es la sensación que tuve al ver esta película, al ver a esos padres que están mas preocupados por su coche que por su hija, mas preocupados por la carrera musical de Felicia que de los problemas que arrastra Em. No hay atisbo de crítica en los actos que cometen los protagonistas (Robos tirando a cutres y poco creíbles y algún asesinato por el camino) y toda la culpa parece recaer en las familias en las que estos han crecido, familias desestructuradas donde los padres, por mucho que crean que se han esforzado (Yéndose de marcha con su hijo, tatuándose su nombre en el brazo o dejándose un dineral en psicólogos) han sido incapaces de estar a la altura de las verdaderas necesidades de sus hijos.


Dejemos de lado los personajes de esta película, dejemos de  lado sus planos prefabricados para vender ropa y llegar a un público principalmente adolescente  y centrémonos en la idea fundamental de esta película: El vacío existencial y el hastío que parecen vivir muchos jóvenes hoy en día, una sociedad obsesionada con la vida en pareja y la necesidad/obligación de encontrar a alguien con quién compartir su vida (Algo que parece enlazar de alguna manera con la idea desarrollada en la fantástica ‘Liza, the fox fairy’ y en la soberbia ‘The Lobster’). La huida de los protagonistas es mostrada por Öhman como un juego, una simple diversión. Incluso los atracos que estos comenten  son mostrados como una aventura más y a pesar del crimen que estos llevan a cabo, el todo idílico del viaje puede llevar a pensar al espectador en la idealización y la justificación de las acciones de los protagonistas, algo que resulta altamente preocupante en una película que por estética y por tono parece destinada a un cierto tipo de público.


Pero hay otra cinta en la que no pude dejar de pensar al ver 'Odödliga' y esa no fue otra que 'Ahora y siempre' ('Now is good'). La película de Ol Paker cuenta como la de Öhman una huida pero no representada por un viaje si no por el intento de una chica con cáncer terminal por escapar de la realidad en la que vive y hacerlo según sus reglas y sin que nadie ni ninguna enfermedad la controle. Otra vez volvemos a encontrarnos con el miedo de la protagonista a no encontrar a nadie, a no conocer el amor, pero en este caso estamos ante un miedo real y no ante algo que parece meramente un capricho. Y otra vez volvemos a encontrarnos con la figura de un padre que sin saber como tratar a su hijo/a se acerca a este/a como si fuera un amigo mas lo que supone que sea rechazado de forma radical (Aunque en un caso Paddy Considine nos deja un entrañable personaje mientras que Torkel Petersson no consigue ganarse nuestra simpatía). El anhelo de libertad de los personajes de ambas cintas es representado en ‘Ahora y siempre’ por la forma en la que Tessa corre por el centro comercial y en ‘Odödliga’ en la montaña rusa y las ferias en el de Em e Isak.


Hay muchas películas rodadas para un público adolescente que tienen mucha calidad. La ya citada ‘Ahora y siempre’, ‘Bajo una misma estrella’ (‘The Fault in our stars’) de Josh Boone, ‘El Club de los cinco’ (‘The Breakfast Club’) de John Hughes y mil y un ejemplo más… Cintas que se ven con interés y que a pesar de ciertas trampas y de lo típico de algunos personajes tratan al espectador con respeto. Por desgracia ‘Odödliga’ resulta demasiado esclava de su estética de catalogo de modas y lastrada por un guión y unos personajes que no acaban por interesarnos en ningún momento. Esta es, desde el punto de vista de la persona que escribe estas líneas, una cinta prescindible y tremendamente aburrida. Y ahora me voy a comprar ropa que no se porqué pero tengo unas ganas locas....


Lo mejor: La banda sonora
Lo peor:  La estética y los personajes principales.