martes, 3 de mayo de 2016

Crítica: Bloodsucking Bastards

Título: Bloodsucking Bastards
Año: 2015
Género: Terror - Comedia
Duración: 86 min.
Director: Brian James O'Connell
Guión: Ryan Mitts y Dr. God
Música: Anton Sanko
Interpretes: Fran Kranz, Pedro Pascal, Joey Kern, Joel Murray, Emma Fritzparick, Yvette Yates, Justin Ware, Marshall Givens, Parvesh Cheena, Zabeth Russell, David F. Park
Nota: 6
Sinopsis: ¿Qué mejor manera de mejorar las ventas de tu empresa que contratar a un MBA que convertirá a sus trabajadores en vampiros concentrados únicamente en su trabajo?





Crítica:
Sería altamente recomendable hacer una sesión doble con 'Trabajo Basura' ('Office Space') de Mike Judge y esta 'Bloodsucking Bastards'. Es claro que ambas películas comparten la idea de presentar un trabajo monótono y alienante donde la falta de estímulos deriva en la mas absoluta vagancia y dejadez de los trabajadores (Ay!.. esos informes que hay que entregar un día determinado porque alguien que no sabe si es posible o no ha dicho que hay que hacerlo) y donde la irrupción de factores externos (La llegada de un nuevo jefe de ventas con agresivos métodos o una 'reordenación laboral') hará que estos tomen determinadas y muy llamativas decisiones. Pero las similitudes no solo se quedan en esta idea, ambas cintas tienen en común algunos pequeños detalles que pueden llevarnos a pensar que 'Bloodsucking Bastards' no deja de ser una especie de remake de 'Trabajo Basura' con vampiros. Si en la cinta de Judge nos encontrábamos con ese personaje tímido y retraído obsesionado con su grapadora, en 'Bloodsucking Bastards' tenemos a Dave que comparte rasgos psicológicos con el de la película de Judge y cuyo máximo interés es que le paguen los 20 dólares que le deben de una apuesta que ha ganado. Y por último, si en 'Trabajo Basura', la música estaba presente gracias a ese pobre personaje llamado Michael Bolton (Podría ser peor, podría haberse llamado Richard Clayderman o incluso Kenny G.), en 'Bloodsucking Bastards' nos encontramos con los comentarios acerca de un concierto de Kelly Clarkson.


Además de la clara premisa cómica de la película (Ante las grandes perdidas de la sección de ventas de una empresa, su director general decidirá contratar a un licenciado, un MBA, que se servirá de sus agresivos métodos para conseguir la máxima implicación de sus trabajadores y para ello nada mejor que convertirlos en vampiros), 'Bloodsucking Bastards' posee una brutal crítica al sistema establecido donde ni los trabajadores ni los jefes salen bien parados, los primeros por su vagancia y falta de implicación (Algo que es debido a la incapacidad de las personas que estos tienen por encima para motivarles. Esto es extensible tanto a la película -La idea de tener a tu mejor amigo como tu jefe tiene, según uno de los protagonistas, muchas ventajas como conseguir todo aquello que quieras- como a la vida real: La tan famosa 'proactividad' no es mas que el comodín de los malos jefes para dejar sus responsabilidades en manos de gente que esta por debajo de ellos y que por supuesto cobran mucho menos) y los segundos por su desmedida ambición y falta de empatia.


'Bloodsucking Bastards' es una cinta irregular pero que posee momentos realmente memorables. Cualquiera que haya trabajado por ejemplo de programador en una gran empresa lo habrá hecho en insalubres zulos que no habrían pasado un mínima inspección de seguridad (Si eso fuera algo realmente importante y no un simple word que el trabajador ha se leer para luego contestar a una encuesta). Esta situación que muchos hemos vivido en nuestras propias carnes es utilizada de manera soberbia por los guionistas de esta película para justificar la presencia de vampiros en la oficina a plena luz del día. Del mismo modo. el sistemático desprecio que parece que muestran muchos trabajadores por las personas que se encargan del mantenimiento o de la limpieza de las oficinas es utilizado con bastante ironía por O'Connell para mostrar que el clasismo existente en las empresas no es propiedad exclusiva de los grandes jefes si no de muchos de los trabajadores. Por desgracia, un sueldo, un traje o un determinado puesto de trabajo hace que muchos miren al resto por encima del hombro.


Pero la crítica mas salvaje y mordaz de la cinta de O'Connell va dirigida contra todos aquellos poseedores de un título MBA (Masters of Bussines Administration) a los que va dirigido, sin ningún tipo de dudas, el título de esta película, ya que muchas veces su métodos se preocupan mas de los beneficios y la rentabilidad que por las personas (La escena que muestra la perdida de recursos y la forma en la que hay que delegar es simplemente soberbia). Ese experto en tácticas de empresa es interpretado por un Pedro Pascal al que no nos cuesta para nada ver en ese papel. La forma en la que este se expresa podría hacerse extensible a la realidad y otra vez volvemos a encontrarnos con esa descarnada crítica que subyace en muchos de los fotogramas de la película donde se muestra que de cara al trabajador se dice una cosa: 'Aquí vendemos sueños' para reconocer luego la falsedad de esta afirmación: 'Aquí no vendemos sueños, vendemos miedo'. La idea de que el jefe chupe la sangre a sus subordinados y acabe con sus vidas e ilusiones es una gran manera para criticar el mercado laboral actual.


Puede que el mayor problema de 'Bloodsucking Bastards' sea la historia de amor que muestra el director. A pesar de la hilaridad del punto de partida de la misma, esta no deja de ser un elemento demasiado tópico y típico en este tipo de películas y que no aporta demasiado. 'Bloodsucking Bastards' está en la línea de la cinta de Judge por su gran carga crítica pero el tono de la misma parece acercarse mas a 'Desmembrados' ('Severance') de Christopher Smith y 'Lesbian Vampire Killers' por el uso recurrente de ciertos chistes. Fran Kranz, al que muchos recordaran por su interpretación en 'La cabaña en el bosque' ('The cabin in the woods') de Drew Goddard donde este daba vida a Marty, uno de esos personajes secundarios que acababan por robar todo el protagonismo a sus compañeros de reparto, aquí resulta perfecto como ese trabajador que en plena crisis de pareja descubre que su jefe no confía en él. Bien acompañado por Joey Kern y por un Marshall Givens al que creemos que se le podría haber sacado mas provecho, nos dejan un peculiar trío cazavampiros que sin llegar al nivel de frikismo de los hermanos Frog, si que consiguen ganarse la simpatía del espectador.


No hay en 'Bloodsucking Bastards' ninguna escena gore ni salvaje (Algún machetazo si que hay, pero pocos) que hagan de esta película una cinta no recomendable para estómagos sensibles pero si que hay litros y litros de sangre que harán las delicias de mas de uno. La ajustada duración de esta película es uno de los mayores aciertos de la misma. No hay que irse por las ramas llenando metraje de manera injustificada si se sabe lo que hay que contar no hace falta mas. La película de O'Connell se ve con creciente interés. Igual que ocurría en 'Dawn of the dead' de Zach Snyder, otra vez volvemos a encontrarnos con la idea de la música de los ascensores, donde Joey Kern nos deja un momento que hace que nos acordemos de Bill Murray en 'Life Aquatic' ('The life aquatic with Steve Zissou') y su traje de buceo con radio incorporada. Hay que ser objetivo y reconocer que 'Bloodsucking Bastard' es una cinta tremendamente crítica con todos. Si los jefes son esos bastardos chupasangres, nosotros no dejamos de ser también un poco bastardos.. y si no que se lo digan a la encargada de la limpieza... Muy entretenida y altamente recomendable.




Lo mejor: Lo entretenido que resulta el conjunto. Algunos chistes son realmente brillantes. 
Lo peor: El uso de la típica subtrama amorosa. El poco gore que hay en la película.