martes, 19 de enero de 2016

Crítica: Im Keller - En el sótano

Título: En el sótano - Im Keller
Año: 2014
Género: Documental
Duración: 81 min.
Director: Ulrich Seidl
Guión: Ulrich Seidl y Veronika Franz
Interpretes: Fritz Lang, Alfreda Klebinger, Manfred Ellinger, Inge Ellinger, Josef Ochs, Alessa Duheck, Gerald Duheck, Cora Kitty, Peter Vorukev, Walter Holzer,
Nota: 8
Sinopsis: Documental que trata sobre aquello que la gente guarda y hace en sus sótanos.







Crítica:
Ulrich Seidl conocido por muchos por su trilogía del paraíso y por 'Import Export' nos trae un llamativo e interesante documental no exento de morbo que hará las delicias de todos aquellos espectadores que buscan otro tipo de cine, un cine alejado de lo comercial pero lo suficientemente estimulante para que una propuesta tan bizarra como esta les enganche durante los poco mas de ochenta minutos que dura esta película. Seidl explora todo aquello que la gente guarda y hace en los sótanos de sus casas. El director austriaco muestra toda una extensa gama de personajes de lo mas variopinto cuyas historias seguiremos con desigual interés pero que al final nos dejará la sensación de estar ante uno de los documentales mas llamativos, excesivos e interesantes de hemos visto en mucho tiempo y donde Werner Herzog bien podría rodar un spin-off de varios de sus protagonistas.


La idea de este documental no es hacernos creer que si nuestra vida es un fracaso no pasa nada porque hay gente que esta peor que nosotros (Al leer esta frase en Twitter no pude dejar de pensar en 'Una paloma se posó en una rama para reflexionar sobre la existencia'. Los personajes de la cinta de Roy Andersson bien podrían formar parte del documental de Seidl y viceversa. A nadie le resultaría extraño que viéramos que guarda en el sótano del albergue uno de esos vendedores de artículos de broma, del mismo modo la escena de las tres mujeres mirando a la cámara a lado de varias lavadoras podría ser una imagen de cualquiera de los sketches de la película de Andersson. La cinta del sueco ganó el premio a la mejor comedia en los premios del cine europeo, lo que me lleva a rebautizar a la película de Andersson con el título 'Un premio a la mejor comedia europea me hizo reflexionar sobre la existencia' ya que no entiendo como una cinta con un tono tan deprimente como esta llena pueda ser considerara una comedia) si no una forma de explorar y conocer a las personas a través de sus gustos y aficiones. (Podemos juzgar con excesiva dureza a los protagonistas de este documental pero queda claro que ninguno se considera infeliz. Desde ese adicto a las prostitutas que se siente muy orgulloso de su gran poder eyaculador pasando por esa aficionada al bondage mas extremo y llegando a ese hombre amante del nazismo, ninguno de ellos se muestra triste, ni se considera un fracasado)


Tampoco es un documental que de alguna manera pueda justificar porque el mundo se esta yendo al garete. Seidl no juzga ni justifica a las personas que muestra en su película, no valora si sus aficiones tienen sentido o si las comparte con ellos, simplemente les deja hablar y que sea el espectador el que juzgue. Y si, muchas de las aficiones que se muestran pueden hacer que nos posicionemos en contra de los protagonistas del documental o que los consideremos desde nuestro punto de vista unos fracasados o directamente locos, Seidl consigue que esa capacidad de juzgar a los demás se vuelva en nuestra contra. El director austriaco habla de las apariencias, de como aquel que consideramos 'normal' puede esconder ocultas aficiones que pocos tolerarían... Y es aquí donde Sield consigue que los demás nos puedan ver con la misma mirada con la que vemos a sus personajes: ¿Ese chico que esta sentado dos butacas a mi izquierda, que esconderá en su sótano? ¿Acaso no ocultamos todos algo?


Pero Ulrich cae en lo morboso, en el mundo del sexo mas extremo (Dominación, bondage), en la añoranza de un aficionado a la música, al alcohol y a Hitler, en el anhelo del sueño de juventud de un frustrado cantante de ópera (Algo que refuerza la idea de que Ulrich ha profundizado demasiado en el morbo que pueden generar los protagonistas del documental y que se observa desde el principio del mismo con, por ejemplo, la racista conversación acerca del Islam) o en la forma que tienen de acercarse a la soledad (Esa mujer que guarda en el sótano de su casa diversos muñecos a los que se dirige como si fueran sus propios hijos). Aunque el director austriaco intenta de una manera un tanto forzada que el espectador que se acerque a su película no lo haga solo por el morbo mostrando a gente que tiene grandes maquetas de tren, que toca la batería, etc, etc... Ulrich no lo consigue y muchos de los espectadores que se vean esta cinta lo harán simplemente por el morbo.


Ulrich muestra una cuidadísima y notable puesta en escena. La obsesión por el encuadre y la simetría de la que hace gala el director austriaco es digna de estudio y solo comparable a la forma en la que Wes Anderson rueda casi cada plano de sus películas. Tan estudiado y calculado esta cada plano de 'En el sótano' que Ulrich consigue que incluso que la marca que se forma en la unión de dos paredes de alinee casi perfectamente con la raya del pelo de uno de los protagonistas del documental.


Ningún plano ni ningún detalle parece dejado al azar o haber sido grabado sin ningún tipo de sentido. Todo parece planificado al milímetro. 'En el sótano' es uno de esos documentales del todo estimulantes donde puedes seguir viendo ideas que pudieron pasar por alto en un primer visionado. Sirva como ejemplo un par de ideas mostradas por Ulrich en su película. La primera de ellas es la obsesión que tiene este de situar a algunos de sus personajes relacionados con el sexo cerca de esquinas lo que hizo que me acordara de una de las más sutiles y bonitas portadas de 'Lolita' de Nabokov. Sin dejar de lado el sexo de la película tampoco hemos dejar de pasar por alto el detalle de que aquella que se considera sumisa es entrevistada pero aquel que es un mero esclavo no.


La siguiente idea es esa escena grabada desde el sótano de Josef Ochs, ese aficionado a la música, al alcohol y a Hitler donde se ve a su banda tocar en la calle. 'En el sótano' muestra todo aquello que las personas ocultan a la vista de otros (Que ocultan a personas que no forman parte de su circulo cercano). En un solo plano Ulrich muestra desde ese lugar donde se esconden los secretos más oscuros de las personas lo que a otros nos permiten ver, el director enseña la dualidad de sus personajes, un perfecto resumen de su película en un solo plano..


Ulrich graba impactantes monólogos como el de la mujer adicta al bondage mas extremo que sorprenderá a propios y extraños (Otros conseguirán que se nos escape alguna sonrisa como las explicaciones de ese adicto al sexo con prostitutas), junto con escenas que harán que en algún momento tengamos que apartar la vista de la pantalla (La posición de sumisión total de ese marido/esclavo nos deja varios de los momentos mas impactantes de toda la película). 'En el sótano' es uno de esos documentales que tiene que tener una segunda parte, tal y como ocurrió por ejemplo con 'Los espigadores y la espigadora' ('Les glaneurs et la glaneuse') de Agnès Varda donde los espectadores nos quedábamos con ganas de saber que sería de la vida de los protagonistas después del documental. Del mismo modo queremos saber como reaccionará la gente al ver a ese guarda de seguridad que tiene una relación de sumisión con su esposa, que pensará la gente al cruzarse en la calle con una mujer aficionada al sexo mas salvaje, si los conocidos de esa mujer que tiene muñecos de bebes en su casa la trataran con compasión o pena, si alguien se cambiará de acera al encontrarse con una persona que añora a Hitler o si algún ávido productor con ganas de montar un negocio fácil se acercará a ese cantante de ópera frustrado para aprovecharse de el. Igual que un personaje del documental de Varda, Ulrich recolecta secretos para mostrárnoslos.


Al llegar la noche, las calles quedan envueltas en la oscuridad y la luz de los sótanos se enciende. Los personajes que Seidl nos presenta este documental viven presos de sus aficiones. El director austriaco cierra su película de manera soberbia y nos deja uno de los más interesantes documentales vistos en mucho tiempo. Muy interesante y recomendable.


Lo mejor: La sugerente estética del documental. Lo llamativo de la propuesta.
Lo peor: El documental acaba acercándose a lo morboso (En cuanto a sexo se refiere, claro)