martes, 18 de junio de 2013

Crítica: Trance

Título: Trance
Año: 2013
Genero: Thriller
Duración: 102 min
Director: Danny Boyle
Guión:  Joe Aheaner y John Hodge
Música: Rick Smith
Interpretes: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson, Danny Sapani, Tuppence Middleton, Matt Cross, Wahab Sheikh
Nota: 4,5
Sinopsis: Tras el fallido robo de un cuadro, Simon presionado por los mafiosos con los que se ha aliado, acudirá a una hipnotizadora con la idea de recordar donde ha escondido la pintura.




Crítica:
Danny Boyle capaz de lo mejor ("Trainspotting") y de lo peor ("Una historia diferente") vuelve a la carga con una nueva película plagada de imágenes y música marca de la casa. Boyle, como en muchas de sus películas, parece más interesado en la forma que en el fondo de lo que cuenta, pero si algo tiene el estilo del director inglés es que no deja indiferente a nadie, consiguiendo tantos seguidores como detractores. Para su nueva película, este coge un guión de Joe Aheaner y John Hodge en el que se nos presenta a Simon, que tras haber recibido un golpe en la cabeza acaba por olvidar donde escondió el cuadro que quería robar. Presionado por los mafiosos con los que se ha aliado acudirá a una hipnotizadora con la idea de que esta el ayude a dar con recuerdo perdido y por ende con el cuadro. Pero este más que prometedor punto de partida acaba diluyéndose ante un guión que una vez resueltos todos los misterios y giros con los que intentará sorprendernos no aguanta el más mínimo análisis. Por desgracia no nos encontramos ante ese juego entre lo que sucede en la realidad y lo que sucede dentro de la cabeza del protagonista que tan magistralmente estaba representado en "The eternal sunshine of the spotless mind", en ningún momento Boyle consigue que nos preguntemos si lo que están viviendo los protagonistas es real o un efecto de la hipnosis, ni logra seducirnos con esa dualidad entre realidad y recuerdo. Realmente es una lastima que el director sea incapaz de transmitirnos esa sensación de paranoia que tan bien le vendría a la película. Si bien es cierto que "Trance" apunta maneras (esa media cabeza que habla) en ningún momento esta consigue desconcertarnos, no entramos en una espiral de psicosis como nos gustaría. Entramos en la sala de cine esperando que Boyle juegue con nuestras cabezas y este solo consigue que veamos la película con mas apatía que interés. Boyle ha perdido una gran oportunidad para hacer una película que deje huella.


Un correcto James McAvoy se rodea con una gran Rosario Dawson y con un esplendido Vincent Cassel, uno de los mejores actores que ha dado el cine francés reciente, para adentrarse en esta supuesta paranoia de excesiva simplicidad con una parte final realmente decepcionante. Pero es de agradecer que Boyle intente tratar al espectador con un mínimo de respeto, mostrando ciertas imágenes o ciertas reacciones de los protagonistas que muestran más de lo que en un principio pensamos, siendo estas necesarias para intentar dar forma al conjunto de la historia. Es una lastima que la película acabe desarrollándose por caminos tan vacuos como convencionales. "Trance" es una película ideal para todos aquellos que quieran dejarse llevar sin plantearse la coherencia de aquello que se esta contando. Para todos aquellos que busquen una película que juegue con nosotros de manera inteligente, un "The eternal sunshine of the spotless mind" en clave de thriller, la propuesta de Boyle le resultará del todo decepcionante.



Lo mejor:  La media cabeza que habla
Lo peor: El resultado final resulta excesivamente vacío.