jueves, 9 de mayo de 2013

Crítica: The Lords of Salem


Título: The Lords of Salem
Año: 2012
Genero: Terror
Duración: 101 min
Director: Rob Zombie
Guión: Rob Zombie
Música: John 5 y Griffin Boice
Interpretes: Sheri Moon Zombie, Bruce Davison, Jeff Daniel Phillips, Judy Geeson, Dee Wallace, Maria Conchita Alonso
Nota: 5
Sinopsis: Heidi Hawthorne recibe una caja de madera que contiene un vinilo de un grupo llamado The Lords. La música de este grupo abrirá una puerta al pasado de Salem influyendo en Heidi y en el resto de mujeres nacidas en el pueblo.






Crítica:
Hay varios elementos en común entre "The lords of Salem" de Rob Zombie y  "The house of the devil" de Ti West. Una de ellas  son esos títulos de crédito que se congelan de repente para mostrarnos una escena de la película junto al titulo de la misma (en ambas películas queda patente la influencia del cine de terror de los 70 y 80), otra es la presencia de la que siempre será la madre de Elliott en "E.T", Dee Wallance, y la última y mas importante es la historia. En ambas películas nos encontramos con una chica joven que por diversos motivos, ya sea por contestar a un anuncio en el que se solicita niñera o por recibir un extraño disco, será pieza fundamental en un diabólico plan. Es imposible olvidarse de la película de Ti West mientras se ve la de Rob Zombie, tanto por los elementos comunes de la historia como por la atmósfera que envuelve a ambas películas. Tampoco nos podemos olvidar, por motivos mas que obvios, de "La semilla del Diablo" de Polanski.  Pero mientras en "The house of the devil" Ti West se muestra contenido durante todo el metraje, de Rob Zombie no podemos decir lo mismo, no lo consigue.  Y decimos no lo consigue porque durante gran parte de la película Zombie no muestra los excesos típicos de su cine como ocurría en "La casa de los mil cadáveres  o en "Los renegados del diablo", excesos que pueden agradar a los seguidores del cine de Rob Zombie, pero para aquellos que no acabamos de conectar con sus propuestas cinematográficas acaban por saturarnos. Aunque hay que reconocer que su versión del "Halloween" de Carpenter resulta una agradable aunque fallida propuesta. El problema es que Rob Zombie parece que no sabe o no quiere contenerse y acaba por desmelenarse en la parte final de la película con escenas marca de la casa que solo consiguen llamar la atención por lo excesivo de las mismas (esos curas masturbándose  o por lo ridículo (ese demonio que parece el hijo de vomiton de la serie "búscate la vida" o la escena de la protagonista sobre una cabra disecada como si estuviera en un rodeo) pero en ningun momento consigue perturbarnos cosas que si había logrado hasta ese momento. Rob Zombie será un gran director cuando aprenda a controlarse, hasta ese momento  sus películas solo podrán llegar a sus seguidores mas fieles, el resto, y a pesar de que sus películas tengan ideas muy interesantes, encontraremos demasiados elementos para que sus propuestas no acaben por llegarnos.



El problema de la historia que nos presenta el director no es que no sea novedosa,  el problema es esa obsesión de Rob Zombie tiene por marcar y remarcar la relación entre el reverendo Jonathan Hawthorne  y la protagonista de la película . El intento obsesivo del director por unirnos el presente y el pasado de Salem por medio de estos dos personajes es excesivamente forzado resultando irritante. Esta obsesión por el pasado hace que Rob Zombie deje de lado el presente desaprovechando a los personajes que hay alrededor de la protagonista: ni esos compañeros de trabajo de los que el director se deshace porque parece que llega un momento en que le sobran, ni ese escritor entrevistado en el programa de radio que a pesar de escribir un libro sobre los juicios de Salem parece que no sabe mucho del tema. Es una lastima que Rob Zombie no saque mas partido de todos estos personajes. Pero si esto es un handicap para la película, hay que reconocer en cambio el buen trabajo que ha hecho Rob Zombie a la hora de escoger la música, estamos ante una gran banda sonora utilizada con maestría en la película.


Lo mejor: Esa bruja que da muy mal rollo..
Lo peor:  El exceso marca de la casa. La obsesión por la relación entre los Hawthorne.